lunes, mayo 05, 2003
El fin de semana estuvo de la chingada.
Esto segun me cuentan asi paso, hace un par de semanas le dieron un aventon para su casa, solo que lo dejaron a la altura del mercado Calimax del Insurgentes, el de la subida para el CETYS. Bueno, como eran ya horas en las que lo temprano se funde con lo tarde y su aspecto no me ayudaba mucho para inspirar confianza; un pantalon de trabajo negro y una sudadera clara, pero lo peor es la cara del tipo un moreno con cara de malandro, y eso que esa misma noche algun borracho del salon de baile La Estrella le dijo que estaba bien Bonito. En fin de los tres taxis que pasaron -esos que vienen del centro- ninguno hizo el intento de detenerse y aberiguar si era o no malandro. Ya casi se resignaba ver el amanecer sentado en las bancas del Calimax, un carro de los que subian esa madrrugada se detubo,dos tipos en la parte delantera se veian.
-A donde vas? Le pregunto el copiloto con un acento afeminado, el conductor le barria de arriba a bajo, de izquierda a derecha y por todos los puntos cardinales.
-A Villa Fontana. Les contesto con al voz firme y estudiando cada movimiento de ambos.
-Huy, pues nosotros nada mas llegamos al CETYS, dijo el ajotado pasajero. Gran pinche ayuda el eso seran unos 300 metros, estos gueyes lo que quieren es otra cosa, penso sin quitar su cara de pendejo.
-Entonces que, te subes, dijo el conductor que creo era el menos peligroso a pesar de lo maricon.
-No, ahorita pasa un taxi y me lleva -pero la chingada, porque ya han pasado tres y ningun hijo de su puta madre se detuvo, como ya explique- les contesto virilmente nuestro malandro amigo, que ya en este caso no se si era bueno parecer tan viril.
-Bueno, el motor inicio su rumor y el auto camino un par de metros, seguro, agrego el conductor con una sonrisa no demoniaca, pero si satanica.
-Si, y se dio la media vuelta.
Entonces se quedo con un "que pedo" en la boca y otro en el culo.
Asi, pasaron unos 10 minutos, lo sabemos por el reloj que llevaba nuestro amigo en su mochila, que para no ahcerles largo el cuento la mochila la traia porque fue a comprar cosas antes de salir. De nuevo en la curva se asoma la trompa blanca de un taxi y le hace la parada con una sonrisa para que vea que no va con manas, en vano porque le dejo con la mano detenida en el aire, el imbecil taxista paso de largo. Lo miro cuando se alejaba subiendo - que en otras ocasiones lo hubiera caminado, pero era de noche y esta cabron- por la pendiente un Neon se detuvo como a unos cuarenta metros -confirmamos la distancia unos amigos ociosos, pues pensaba que eran como 100. De inmediato penso en otros gays, el ambiente se enrarecia a ajo, otros lilos haciendo su luchita en plena madrugada -y la verdad no estaba este guey de humor como para experimentar. Volteo a ver si venia otro taxi y nada, de pronto sintio el carro detras suyo, el calor del mofle le pegaba en las pantorrillas y en efecto, ahi estaba el pinche Neon. Parado.
-A donde vas? Le pregunto el copiloto con un acento afeminado, el conductor le barria de arriba a bajo, de izquierda a derecha y por todos los puntos cardinales.
-A Villa Fontana. Les contesto con al voz firme y estudiando cada movimiento de ambos.
-Huy, pues nosotros nada mas llegamos al CETYS, dijo el ajotado pasajero. Gran pinche ayuda el eso seran unos 300 metros, estos gueyes lo que quieren es otra cosa, penso sin quitar su cara de pendejo.
-Entonces que, te subes, dijo el conductor que creo era el menos peligroso a pesar de lo maricon.
-No, ahorita pasa un taxi y me lleva -pero la chingada, porque ya han pasado tres y ningun hijo de su puta madre se detuvo, como ya explique- les contesto virilmente nuestro malandro amigo, que ya en este caso no se si era bueno parecer tan viril.
-Bueno, el motor inicio su rumor y el auto camino un par de metros, seguro, agrego el conductor con una sonrisa no demoniaca, pero si satanica.
-Si, y se dio la media vuelta.
Entonces se quedo con un "que pedo" en la boca y otro en el culo.
Asi, pasaron unos 10 minutos, lo sabemos por el reloj que llevaba nuestro amigo en su mochila, que para no ahcerles largo el cuento la mochila la traia porque fue a comprar cosas antes de salir. De nuevo en la curva se asoma la trompa blanca de un taxi y le hace la parada con una sonrisa para que vea que no va con manas, en vano porque le dejo con la mano detenida en el aire, el imbecil taxista paso de largo. Lo miro cuando se alejaba subiendo - que en otras ocasiones lo hubiera caminado, pero era de noche y esta cabron- por la pendiente un Neon se detuvo como a unos cuarenta metros -confirmamos la distancia unos amigos ociosos, pues pensaba que eran como 100. De inmediato penso en otros gays, el ambiente se enrarecia a ajo, otros lilos haciendo su luchita en plena madrugada -y la verdad no estaba este guey de humor como para experimentar. Volteo a ver si venia otro taxi y nada, de pronto sintio el carro detras suyo, el calor del mofle le pegaba en las pantorrillas y en efecto, ahi estaba el pinche Neon. Parado.